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Bóbeda |
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Columnas y capiteles del crucero |
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Sala abacial |
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Puertas de acceso al claustro |
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Celdas monacales |
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Exterior de la cocina |
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Bodega |
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Coro |
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La quinta angustia |
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EL MONASTERIO DE SANDOVAL |
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Cerca del
camino francés y de la confluencia del Porma con el Esla, y en terreno,
como siempre, húmedo, se fundó esta casa del Cister por el conde Pedro
Ponce de Minerva, Dª. Estefanía Ramírez su mujer, y los hijos Ramiro,
María y Sancha. El conde, que era francés, había venido desde Cataluña a
servicio de Alfonso VII, y obtuvo de éste, en 1142, la cesión de dicho
terreno, llamado Sotnoval, en latín erudito Saltus Novalis, y después,
vulgarmente, Santnoval, Sannoval y Sandoval: sitio que ofreció el conde
mismo, en 1167, a D. Díego Martínez y demás monjes de la Espina para
establecer otro monasterio, y, aceptado, se verificó la fundación en el
propio año. Respecto de su iglesia, no consta fecha, pero sí nombres de
dos maestros que trabajaban en el monasterio, y son “Dominicus
magíster”, de 1202 a 1203, y “Mícael el maestro”, en 1205. Lo más
verosímil es que ella se deba al artífice de la de Gradefes, y que esté
hecha después, en el último decenio del siglo XII, ganando, respecto de
ella, en esbeltez y claridad cuanto pierde en complicaciones de
estructura. |
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Edificado
sobre una planta monacal tradicional que incluye una iglesia de tres
naves, con cabecera en la que se señala al exterior y al interior con
tres ábsides con ventanas grandes, muy esbeltas, con profusión de
columnillas y molduras, sobre todo en el ábside central, y también hay
claraboyas en los hastiales. A la reconstrucción de finales del siglo XX,
se debe un canecillo con la representación de un combate de boxeo. |
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La
iglesia tiene tres capillas con sus ábsides, crucero prolongado algo más
que ellas, formando dos tramos angostos a sus cabos, como en San Martín
de Castañeda, y tres naves, que, por entonces quedaron con un solo
tramo, y aun éste hubo de concluirse con gran celeridad, dejando a medio
hacer los pilares torales, para que sirviesen provisionalmente de
estribos, sin su embasamento y aun sin acusar las columnas en mucha
parte, con el intento de labrarlo todo ello después, como lo indica el
que desde cierta altura reaparecen dichas columnas, en evitación de
andamios, probablemente. La iglesia de Santa María de Villanueva, en
Asturias, parece que tuvo por modelo esta otra. |
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El
aparejo es de sillería de caliza marcada. Los pilares tienen codillos
triples, albergando columnas, que son finas para las responsiones,
medianas para las ogivas y gruesas para los arcos, salvo uno que las
lleva finas, apareadas y con listón entre medias, haciendo creer que así
se proyectaban para todos los arcos bajos del cuerpo de la iglesia: su
despiezo es a hiladas corridas, incorporándose las columnas con la masa
del pilar, según costumbre. Otros pilares delgaditos hay en las
capillas, apeando los arcos y nervios de sus ábsides, y son haces de a
tres columnillas, que hermanan con los refuerzos exteriores de los
mismos y constituyen peculiaridad en este edificio. |
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Las
cubiertas de dichos ábsides son semicúpulas volteadas sobre cuatro
nervios en abanico; las capillas tienen simples cañones a medio punto, y
lo mismo los dos tramos últimos del crucero; la central es vaída sobre
nervios cruzados, del tipo de las de Sahagún, repetido en Moreruela y
Castañeda con anterioridad; obsérvese que las ogivas se interceptan, a
poco de su arranque, con capitelillos y una cornisita, inexplicables a
no recordar lo que en Castañeda fue una corrección obligada, y el
despiezo de sus cascos casi es rectilíneo y perpendicular a los nervios,
como en la catedral de Ciudad Rodrigo; la curva de éstos parece ser
aguda en las ogivas y escazana en los combados o liernes. Las demás
bóvedas son de ogivas capialzadas, sin formas, desarrollándose aquéllas
a medio punto y con cascos de sillería. Los nervios de los ábsides
siguen los mismos tres boceles de sus apoyos; los restantes son de
cuadrado, con baquetones dulcificando sus aristas por lo común, y algo
de adorno, a veces, en la entrecalle. Claves las hay en el crucero y
cuerpo de la iglesia, como discos adornados de poco relieve, y además un
bello grupo de ángel alanceando al diablo. |
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Los arcos
tienen dobladuras en forma de bocelón, son peraltados y a medio punto,
excepto los dos medianeros del cuerpo de la iglesia, que marcan leve
apuntamiento. De cornisas, las hay, en bajo, formadas por bocel entre
escotas, y las de impostas son nacelas simples. |
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Poco
interés ofrecen los capiteles: unos son lisos; otros, con hoja
sencillas, acogolladas o con bolas, hojitas pequeñas en dos filas,
encintados y dos arpías con una sola cabeza: esto último en un ángulo
del crucero. |
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El
hastial de norte abre una portadilla con arcos escalonados a medio punto
sobre tres parejas de columnas sencillas y arquivoltas con molduraje,
movido en ziszás en la más profunda
y capiteles
simbólicos de entrelazados simbolizando la eternidad, es de gran efecto. |
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Las
ventanas son grandes, muy esbeltas, con profusión de columnillas y
molduras, sobre todo en el ábside central, y también hay claraboyas en
los hastiales. Los famosos frontispicios del crucero me han parecido un
adobo moderno, por haber quedado aquello sin rematar anteriormente. |
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Según
consta por una inscripción conservada dentro de la iglesia, su
ampliación se comenzó en 1462 por el abad D. Pedro de la Vega. Abarca
otros dos tramos de naves, con pilares góticos a la moda de entonces;
pero en lo demás guardóse el estilo de lo antiguo, hasta el punto de no
reconocerse variación a primera vista, y aun extremando la nota de
sequedad en arcos, ogivas y ventanas. |
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Lo más
notable de entonces es la portada del hastial, con follajes de cardo
entre sus molduras y vicios
y virtudes, representados por monjes encapuchados, difícilmente legibles
al estar deteriorados,
en vez de capiteles, tímpano con
la
representación del Crucificado y dos figuras orantes en el ático: San
Bernardo y Santa María ante el Cristo Crucificado
y sobre la última clave, un angelito presentando su escudo de armas.
Estilo alemán, de inspiración burgalesa probable. |
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El
monasterio sufrió un gran incendio a finales del siglo XVI lo que obligó
a una importante reconstrucción posterior.
Del
edificio conventual primitivo no se conserva sino un ala, prolongación
del crucero hacia Mediodía, y ello destrozado por grandes reformas en el
siglo XVII. Hacia el claustro se abren primero dos puertecillas
arqueadas, para el armariolum y sacristia antigua, hechos antesacristía
hoy. Siguen tres amplios arcos, siempre a medio punto, y sobre columnas:
uno de los laterales, que eran ventanas, conserva parte de sus arquillos
gemelos con otras columnas, y todo ello correspondió al Capítulo,
sacristía actual, reconocible por su forma cuadrada. Luego, otros dos
arquillos daban a la escalera y al locutorio, donde ahora es capilla,
sirviéndole de altar un sarcófago salpicado de medallones con escudos
del siglo XIV; por último, reconocese la biblioteca, de cuyas seis
bóvedas tres cayeron para abrir una escalera. |
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Su puerta
es un arquillo agudo; los dichos seis compartimientos son rectangulares,
con arcos agudos y bóvedas capialzadas de ogivas, que se apean en
repisones lisos y en dos pilares redondos, de los que sobresalen cuatro
semicolumnas: arcos y ogivas arrancan despezados juntos y se adornan con
sendos baquetones, girando a medio punto y sin clave común las segundas;
mide esta pieza 15,05 por 10,80 metros, y datará de los comienzos del
siglo XIII. Hay en dicho claustro tres lucillos con sarcófagos lisos y
epitafio ilegible, del siglo XIII. |
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De la
iglesia al
claustro se abre la puerta de procesiones del siglo XII incorporada en
una neoclásica. |
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El tal
claustro, reconstruido también a principios del XVII, distribuye siete
arcos en cada lienzo, entre pilastras tos canas con basamento y
pretiles, y cubiertas las naves con bóvedas de lunetos; encima, otro
cuerpo semejante, pero cerrados sus huecos, dejando ventanas y
claraboyas sólo. Puertas dóricas, con mutilos y frontispicio, y otra
exterior hacia poniente, adornada con pilastras jónicas. Tras de la nave
del Capitulo extendíase otro patio, mucho mayor, con dos órdenes de
arquerías sobre columnas dóricas, quizá del siglo XVI, derribado ahora. |
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La zona de
celdas monacales prácticamente se ha perdido, conservándose la sala
abacial en la parte de poniente. |
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En
escultura podemos ver los sepulcros de los fundadores, a los lados de la
capilla mayor. Son sarcófagos llenos de relieves, muy toscos y deshechos
por la humedad, y apenas visibles bajo un entarimado; sobre ellos, las
estatuas yacentes. Él con barba y pelo largo, capa y túnica, espada de
arriaz recto y lebrel a los pies: ella, con toca monjil, velo, saya y
manto; a los pies, dos dueñas leyendo y dos perritos. En el frente del
sarcófago reconócese la consabida escena del duelo, y un Calvario a la
cabecera. Ultimo tercio del siglo XIII. |
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En el
crucero hay otro sepulcro, de D. Diego Ramírez de Cifuentes, fallecido
en 1369. Su efigie yacente, mayor del tamaño natural, represéntale con
barba picuda y pelo corto, ropilla hasta medio muslo, sus mangas hasta
el codo y abotonada por delante; guanteletes, piernas cubiertas de
hierro, con rodilleras formando discos pequeños en lugar de navajas, y
asimismo brazal es con dos cinchos y hebillas; puñal corto al costado y
espada bajo las manos; lebrel a los pies. |
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Grupo de
la Quinta Angustia, compuesto de ocho figuras; ancho total, 1,10 metros;
de madera policromada y con mucho oro en las ropas. Es de la primera
mitad del siglo XVI; apreciable. |
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Conserva en
la iglesia un magnífico retablo su
primer tercio consta que fue hecho por un fray Pedro Sánchez, de 1605 a
1618. Es de escuela vallisoletana. Contiene esculturas de la Virgen con
el Niño, Calvario y cuatro relieves alusivos a san Bernardo y pictórico y con varios relicarios por detrás,
complicado en su disposición, con tabernáculos entre dos órdenes de
columnas corintias, grupitos decorativos en los frontispicios, bellos
grutescos en los frisos y elegantes repisas. Contiene esculturas de la
Virgen con el Niño, Calvario y cuatro relieves alusivos a san Bernardo:
éstos, inferiores; aquéllas, hechas hábilmente, aunque mal encarnadas;
tendencia barroca italiana. |
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En su
respaldo hay multitud de relicarios,
hecho poco
frecuente. Lástima que este importante retablo oculte el ábside
cisterciense de la cabecera. |
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También
adornan el respaldo de dicho retablo flores y frutas pintadas,
recuadrando cinco grandes lienzos, que representan una Virgen, como la
de Montserrat, y escenas del Evangelio, no mal pintadas. La Epifanía
lleva esta firma: “Ioanes de Paulis pinxi nationis suae Italicus, 1661”,
la de San Goroteo del siglo XVII, Santiago Matamoros del mismo siglo y
además otros retablos descompuestos, buenas imágenes y el coro
desmontado y recientemente repuesto en la nave central. |
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Retablos y estatua
relicario de san Goroteo. |
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Planta del monasterio |
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Abside exterior |
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Portada del hastial norte |
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Portada del hastial |
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Detalle del hastial |
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Claustro del monasterio |
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Sala capitular |
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Puerta de procesiones |
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Calefactorio |
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Refrectorio |
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Granja |
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