Queremos conocer nuevos horizontes, nuevas y amplias culturas se abren paso a nuestra imaginación y más si nos llevamos a la maravillosa persona que elegimos por compañera.  Se hacen los preparativos, se empacan las maletas, se detalla la hora de salida y nos vamos.

El aroma del amor en la India

Nos dirigimos al Taj Mahal.

India es un bello país con una cultura extraordinaria. Y uno de sus íconos más notables es el Taj Mahal, el cual es una obra maestra del arte musulmán y el más añorable recuerdo del pasado de una nación. Incluida entre las nuevas siete maravillas del mundo, este palacio es un complejo de edificios construido en la ciudad de Agra, por el emperador  Shah Jahan.  Durante la época de su construcción, India era un poco más tranquila de lo que hoy es (abrirse paso entre motos destartaladas, estrafalarios tuk tuk o rickshaws, carros por todos lados y personas caminando en todo sentido), sin embargo entre el complicado caos de pitos y griterío incesante presente en nueva Delhi se encuentra un precioso tesoro digno de admirar.

El esplendor del legado cultural y arquitectónico del imperio mogol es un imán clave en este viaje maravilloso. Se une el misterio, las maravillas y el calor de un pueblo que es altamente agitado.  Shah Jahan construyó un imponente conjunto que arropa mármol, piezas calizas, años de construcción y esfuerzo y sudor humano importante. Todo esto con una razón bastante hermosa y sentimental: Un recordatorio en honor de su esposa favorita, Arjumand Bano Begum (o como se conoce como Mumtaz Mahal) la cual falleció en el parto de su decimocuarta hija.

Para mantener viva la esencia de su esposa y que perdurara en el tiempo, el emperador Jahan se valió de grandes ornamentos en las cúpulas, flores de lotos en todo el espacio, arquitectura típica del Islam, muros importantes y de gran detalle (incluso al tacto), arcos maravillosamente distribuidos a lo largo del mausoleo, y la escritura estilizada de versos del Corán como parte de su fe.

 

Tradición que se siente

El hermoso mausoleo responde a tradiciones, arquitectura antigua altamente refinada, evolución humana y de construcción, ya que evolucionó de piedra arenisca roja a mármol blanco con incrustaciones de piedras semipreciosas, y arduo trabajo de artesanos indios, especialmente escultores y canteros. Todo esto con el fin de un emperador de recordar a su amada esposa.

Con esto en mente, es válido que el Taj Mahal emita un fuerte aroma a amor, tradición y esfuerzo.